Luz marina Rodríguez, habitante de la vereda Sierra Chiquita en Montería, relató con dolor que un depredador, identificado como tigrillo, se comió casi toda su crianza de patos y gallinas, dejando solo cascarones y animales espantados.
Luz marina contó que al levantarse encontró el patio lleno de patos muertos, todos comidos por el pecho, con el interior sacado; solo quedaron cascarones vacíos. Buscó las gallinas y descubrió que la mayoría también había sido atacada, quedando solo unas pocas vivas pero muy espantadas y corriendo por el patio. Indicó que el animal responsable es un tigrillo grande y robusto que ha sido visto varias veces en la vereda, incluso en la esquina de Veolia, y que mide casi 1 metro de alto. Llevaba un año criando esos patos, comprados de 3 días de nacidos a 1.000 pesos cada uno en Potmayor, y los había levantado con mucho cariño y dedicación, convirtiéndolos en su compañía y fuente de entretenimiento diario.

