28 Ene 2026, Mié

Rescatando el pasado de Gaza: la lucha por salvar su historia en medio de la guerra

En medio de los incesantes bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza, un grupo de arqueólogos y voluntarios protagonizó una carrera desesperada para salvar los tesoros históricos de un territorio con más de 5.000 años de civilizaciones. Fadel al-Otol, considerado el principal arqueólogo gazatí y actualmente refugiado en Suiza, recibió la advertencia de que el edificio donde se almacenaban miles de piezas —entre cerámicas, mosaicos y esqueletos de gran valor histórico— sería atacado. Con el tiempo en contra, logró organizar una operación de rescate a distancia en la que seis camiones repletos de artefactos fueron trasladados a otro lugar. Aunque cerca del 70% de los objetos se logró proteger, lo que quedó atrás fue destruido por los misiles.

La ofensiva israelí, que se intensificó tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, ha devastado buena parte del patrimonio cultural de Gaza. Sitios emblemáticos como la Gran Mezquita de Omari, el palacio de Qasr al-Basha, el zoco medieval de Al-Qaisariya y el histórico Hammam al-Samra han sido dañados o arrasados. Incluso la iglesia bizantina de Jabalia, con sus famosos mosaicos del siglo V, perdió la estructura que los protegía, quedando expuestos a la intemperie. La Unesco ha verificado daños en al menos 110 sitios históricos, religiosos y culturales.

Para los palestinos, la pérdida de este legado significa mucho más que piedras antiguas: representa un golpe a su identidad y memoria colectiva. “Cada día recibo llamadas de personas comunes que me dicen que lloran por la destrucción de estos lugares, con los que estaban conectados”, señala Fadel, quien confía en que algún día podrán restaurarlos. En Gaza, proyectos como Intiqal, liderados por Jehad Abu Hassan con apoyo del British Council y la Agencia Francesa de Desarrollo, habían empezado a involucrar a jóvenes en excavaciones y conservación, mostrando que incluso en medio del desempleo y la guerra, la cultura podía ser un motor de esperanza.

Sin embargo, la guerra no solo arrasó sitios, sino también colecciones privadas y museos. El empresario gazatí Jawdat Khoudary, coleccionista apasionado, perdió gran parte de su museo Al-Mathaf y numerosos objetos históricos que había reunido durante décadas, muchos de ellos recuperados de construcciones o redes de pescadores. “Puedo reconstruir mi fábrica, pero no puedo volver a encontrar ánforas ni monedas antiguas. Eso es irremplazable”, lamenta.

Algunas piezas de Gaza, por azar, sobrevivieron al conflicto al encontrarse en el extranjero. Un centenar de ellas se exhiben en el Instituto del Mundo Árabe en París, donde mosaicos, estatuas y objetos cotidianos narran la historia de un territorio que fue cruce de imperios y culturas: cananeos, egipcios, griegos, romanos, bizantinos, musulmanes y otomanos dejaron huella en su tierra. “Con lo sucedido, la exposición adquiere un nuevo impacto emocional”, asegura la curadora Élodie Bouffard.

En Ginebra, Fadel al-Otol trabaja hoy en el Museo de Arte e Historia, donde se conservan otros 500 objetos gazatíes que no pudieron volver a su lugar de origen. “Gracias a Dios están aquí y no en Gaza”, dice con nostalgia, consciente de que las piezas que aún permanecen en su tierra corren riesgo de desaparecer.

El conflicto, que ha dejado decenas de miles de muertos, abre además un debate jurídico: la Corte Penal Internacional evalúa denuncias de crímenes de guerra que incluyen la destrucción del patrimonio cultural, mientras Israel responde que Hamás utiliza estos lugares con fines militares. Más allá de las acusaciones cruzadas, lo cierto es que Gaza no solo pierde vidas y hogares, sino también páginas enteras de su historia milenaria, que difícilmente podrán recuperarse.

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