Machete y Muerte: El rastro de la intolerancia que desangra a las familias en Sucre

SINCELEJO. Un nuevo y perturbador video que circula en redes sociales ha vuelto a encender las alarmas sobre la salud mental y la convivencia en el departamento de Sucre. En las imágenes, se observa a un grupo de jóvenes enfrentándose violentamente con machetes en una localidad popular, en una escena que parece sacada de una época bárbara, pero que es la cruda realidad del 18 de marzo de 2026.

Este enfrentamiento, que dejó varias personas con heridas de gravedad y sumió a nuevas familias en el luto, no es un hecho aislado. Según expertos en sociología y psicología clínica, lo que estamos presenciando es el estallido de una crisis multicausal que tiene sus raíces en las profundas grietas sociales de la región Caribe.

El «Efecto Olla a Presión» de la Pospandemia

Para los especialistas, la salud mental de los colombianos quedó fracturada tras el confinamiento del COVID-19. La crisis sanitaria no solo trajo enfermedad, sino que agudizó trastornos de ansiedad y control de impulsos que no han sido atendidos por el sistema de salud.

«Estamos ante una sociedad que no sabe tramitar sus problemas con la palabra y recurre al metal para ‘solucionar’ sus diferencias», señalan los analistas.

Hambre e Informalidad: El caldo de cultivo

La angustia de la que hablaban los antiguos filósofos hoy tiene nombre propio en Sucre y Córdoba: desempleo e informalidad.

  • Tensión económica: El ciudadano que vive del «día a día», agobiado por las deudas y la falta de oportunidades, desarrolla una hipersensibilidad al conflicto.
  • Umbral de tolerancia cero: Una discusión por un lindero, una deuda mínima o una mirada desafiante se convierte en el detonante de una tragedia, porque el individuo siente que ya no tiene nada más que perder.

Un luto que se pudo evitar

El resultado de estas riñas es devastador. No solo son las cicatrices físicas o las amputaciones que marcan de por vida a los jóvenes involucrados; es el luto irreversible en los hogares. Madres que entierran a sus hijos por una disputa que pudo resolverse en una inspección de policía o con un mediador comunitario.

El llamado a la intervención social

La comunidad exige que la respuesta de las autoridades no sea solo policial (capturar a quienes portan el arma blanca), sino integral. Se requieren brigadas de salud mental de emergencia en los barrios con mayores índices de riñas, además de políticas claras de generación de empleo que alivien la «angustia existencial» que hoy se traduce en machetazos.

La intolerancia abunda, sí, pero el silencio de las instituciones ante la falta de psicólogos y oportunidades en los sectores vulnerables es, según los expertos, el cómplice silencioso de cada tragedia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *