CARACAS / BOGOTÁ. La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos y la llegada de Delcy Rodríguez al poder han sumergido a Venezuela en un escenario inédito. Mientras el Palacio de Miraflores muestra señales de una «convivencia pacífica» con Washington, la comunidad internacional se pregunta si el país se dirige hacia una democratización real o hacia un nuevo modelo de autoritarismo tutelado.
Para desglosar este complejo panorama, cuatro académicos y figuras políticas analizan los pilares de esta transición marcada por la intervención directa de la administración de Donald Trump.
¿Apertura política o supervivencia económica?
Para el sociólogo David Smilde, la transición actual parece ser más económica que política. Aunque celebra la liberación de más de 260 presos políticos y el desbloqueo de redes sociales como X, Smilde advierte que el chavismo podría estar haciendo «lo mínimo necesario» para aliviar las sanciones y navegar el periodo de Trump. Su visión sugiere que el régimen busca una apertura de mercados sin ceder el control institucional.
Por otro lado, la politóloga argentina Catalina Smulovitz pone el foco en la ausencia de la oposición en la mesa de negociaciones. «Sacar a Maduro no garantiza una transición», afirma, señalando que, hasta ahora, el diálogo parece ser exclusivamente entre Caracas y Washington. Según Smulovitz, sin la participación de actores locales como María Corina Machado para imponer condiciones, el cambio de régimen político sigue siendo incierto.
La fragilidad del sistema y la lección chilena
Desde la academia en Harvard, Steven Levitsky considera que el chavismo atraviesa un momento de extrema fragilidad que la oposición debe capitalizar. Levitsky plantea dos caminos: elevar el costo de permanencia en el poder hasta forzar una salida, o negociar un «exilio dorado» para la cúpula militar y política en países aliados como Cuba o Turquía.
Finalmente, el exministro chileno Carlos Ominami aporta la dosis de realismo histórico. Comparando la situación con el fin de la era Pinochet, Ominami advierte que la transición venezolana será «necesariamente gradual y frágil». Según el experto, la prioridad debe ser saldar la «deuda social» mediante la recuperación económica para sostener cualquier nuevo régimen democrático, sin olvidar que el chavismo aún cuenta con el respaldo de un sector del ejército y de la población.
El nuevo tablero
Con la entrada de divisas por la venta de petróleo a EE. UU. y reuniones de alto nivel con la CIA, Venezuela parece haber iniciado un movimiento. La incógnita que queda en el aire es si este proceso terminará en elecciones libres y el retorno de millones de migrantes, o si se consolidará un sistema de «transición económica» donde el poder cambie de manos, pero no de esencia.
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