El Ayuntamiento de Barcelona confirmó que retirará antes de 2028 las 10.000 licencias de alquiler turístico actuales. La medida, anunciada directamente a plataformas como Airbnb, busca liberar viviendas para residentes, pero un estudio de PwC revela graves consecuencias:
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€1.928 millones anuales en riesgo (1.9% del PIB local)
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40.000 empleos amenazados, especialmente en hostelería y comercio
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Sector eventos en peligro: estos pisos cubren el 40% del alojamiento para congresos
Polémica por precios:
Mientras el alquiler residencial subió 72% en 10 años, los pisos turísticos solo aumentaron 2.2%. Expertos señalan que el problema real es la falta de construcción: «En distritos como Eixample, donde más subieron los alquileres, los pisos turísticos disminuyeron», explica Anna Merino de PwC.
Reacción de propietarios:
El 80% afirma que no convertirá sus propiedades en viviendas habituales, optando por ventas u otros modelos. La alcaldía insiste en que priorizará el acceso a vivienda, pero empresarios advierten que Barcelona podría perder su posición como capital europea de eventos.
Con información de PwC y registros municipales
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