En medio de uno de los momentos más críticos de su gobierno, el presidente de Argentina, Javier Milei, recibió un importante respaldo político y económico por parte de su homólogo estadounidense, Donald Trump, tras una reunión que ambos sostuvieron en Nueva York.
“Ha hecho un trabajo fantástico”, dijo Trump al referirse al mandatario argentino, agregando que Estados Unidos “los va a ayudar” frente a la difícil situación financiera que atraviesa el país sudamericano.
Según el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, la ayuda incluiría la compra de bonos argentinos en dólares y la posibilidad de otorgar un crédito “stand-by” a través del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF), mecanismo de emergencia destinado a estabilizar el tipo de cambio. Además, Washington negocia con Buenos Aires una línea “swap” por 20.000 millones de dólares y está dispuesto a comprar deuda pública argentina.
La intervención de EE. UU. recuerda el rescate financiero de 1994, cuando la administración de Bill Clinton otorgó a México un préstamo de 20.000 millones de dólares durante la crisis del “tequilazo”. En paralelo, el Banco Mundial —del cual EE. UU. es el principal accionista— acelerará el desembolso de 4.000 millones de dólares de un paquete ya aprobado.
Causas del deterioro económico
La economía argentina, que había mostrado señales de recuperación a principios del mandato de Milei, comenzó a debilitarse por varios factores. Uno de los principales fue la escasez de dólares. El gobierno contuvo el tipo de cambio para controlar la inflación, pero las reservas del Banco Central se agotaron y el país no logró acumular las divisas necesarias para cumplir con sus compromisos financieros.
La confianza de los mercados comenzó a erosionarse a medida que aumentaban las dudas sobre la capacidad de Argentina para estabilizar su economía. La situación se agravó tras una derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, lo que debilitó políticamente al gobierno y aumentó la presión sobre el peso.
A ello se suma un complejo contexto político: el oficialismo perdió apoyo en el Congreso y enfrenta denuncias de corrupción que involucran a figuras cercanas al presidente. Con una popularidad en descenso y reformas clave estancadas, el margen de maniobra del gobierno se redujo considerablemente.
Finalmente, los expertos señalan que el peso argentino está sobrevaluado entre un 20% y 30%, lo que reduce la competitividad de las exportaciones. Los economistas coinciden en que una depreciación de la moneda es necesaria para generar un flujo constante de divisas, aumentar el superávit comercial y fortalecer las reservas.
Un futuro incierto
Milei enfrenta ahora una prueba decisiva con las elecciones legislativas de octubre, en las que se renovará cerca de la mitad del Congreso. El resultado determinará el respaldo político a su agenda económica y el grado de confianza de los mercados.
Aunque el apoyo de Washington ofrece un alivio temporal, las condiciones y el monto final del paquete de ayuda aún no se han definido. Al mismo tiempo, persiste la incertidumbre sobre las contrapartidas políticas o económicas que podría solicitar la Casa Blanca a cambio de un eventual rescate financiero.
Por ahora, Argentina busca ganar tiempo para estabilizar su economía, contener la presión del mercado cambiario y recuperar la confianza de los inversionistas, en un escenario donde la cooperación internacional se vuelve clave para evitar un colapso mayor.
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