Gobernador Erasmo Zuleta pide «diálogo real» al Gobierno Nacional tras tres días de Paro Minero en paz

MONTERÍA / PUERTO LIBERTADOR. Al cumplirse 72 horas de movilizaciones en el sur del departamento, el gobernador de Córdoba, Erasmo Zuleta Bechara, lanzó un mensaje contundente hacia la Casa de Nariño: es hora de sentarse a la mesa. Mientras el Paro Minero se mantiene firme en municipios como Puerto Libertador, el mandatario regional destacó la madurez de los manifestantes y urgió la intervención del Gobierno Nacional para evitar que la situación se prolongue.

Desde el Puesto de Mando Unificado (PMU), la Gobernación reporta un balance de orden público bajo control, pero advierte que la solución definitiva no está en Montería, sino en Bogotá.

Protesta con «rostro humano»

Zuleta hizo un reconocimiento público a los mineros por el respeto a los corredores humanitarios. A diferencia de paros anteriores, en este 18 de marzo de 2026 se ha permitido el flujo sin contratiempos de:

  • Ambulancias y misiones médicas.
  • Camiones con alimentos de primera necesidad.
  • Bienes esenciales para la población civil.

“Agradecemos a los manifestantes por este compromiso que refleja una protesta que cuida la vida. Hemos garantizado el derecho constitucional a la protesta en articulación con la Fuerza Pública”, expresó el Gobernador.

Córdoba como garante del acuerdo

El llamado del mandatario cordobés es a pasar de la vigilancia a la concertación. Zuleta ofreció formalmente a la Gobernación como puente y garante para que el Ministerio de Minas y el Ministerio del Interior escuchen las peticiones de los pequeños mineros y trabajadores ancestrales.

  • Objetivo: Lograr una normalización pronta que devuelva la tranquilidad total al territorio.
  • Monitoreo: Las secretarías de Interior y de Minas permanecen en sesión permanente desde Puerto Libertador para reportar cualquier novedad.

El camino: Respeto y resultados

Para el gobierno departamental, la paciencia de las comunidades tiene un límite y la economía local empieza a sentir la presión del cese de actividades. Por ello, la insistencia en un «diálogo real» busca que los acuerdos no se queden en promesas, sino en resultados tangibles que permitan la formalización y el sustento de las familias mineras.

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